Lun. Nov 11th, 2019

Asklepios

Revista de crítica y cultura

Editorial: «Oh Asklepios, qué gran maravilla es el hombre»

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Con estas palabras, el autor que escribió el texto atribuido a Hermes Trismegisto, explicaba a su hijo Asklepios la naturaleza de la condición humana y agrega”¡Oh Asclepio, qué gran maravilla es el hombre, un ser vivo digno de reverencia y de honor, que puede casi como traspasarse a la naturaleza de un dios, como si él mismo fuera un dios! Conoce al género de los dáimones, pues sabe que con ellos tiene un origen común.”

El Corpus Herméticum o los libros de Hermes Trismegisto, fueron escritos en algún momento entre los siglos I y II después de Cristo, sin embargo, se tenían en la edad media por mucho más antiguos. De ellos, sólo estaba disponible la Tabla de Esmeralda, un pequeño poema muy críptico del que los alquimistas hicieron su tratado fundamental. Ellos sabían de la existencia de más libros, pero aquellos estuvieron perdidos hasta que, en 1463, un ejemplar bizantino en griego llegó a las manos de Cosme de Medici, quien dirigía Florencia. Cosme encargó a su filósofo Marsilio Ficino que abandonara la traducción de Platón y que comenzara a descifrar el preciosos texto que pudo recuperar. El líder tenía setenta años, lo que a la sazón era una avanzada edad, por lo que no quería morir sin penetrar los secretos herméticos. Ficino tradujo el texto al latín con el título De Potestate  et Sapientia Dei. Cosme pudo leer su libro antes de morir, pero el texto tuvo lectores aún más interesantes.

Giovanni Pico della Mirandola fue uno de ellos y inspirado además por otras sabidurías escribió su Discurso de la dignidad del hombre, en el que afirma  que el hombre puede elevarse a la altura de los ángeles – en reemplazo de los antiguos dioses – si contempla las cosas que son divinas. Estas cosas divinas, para Pico della Mirandola, no son ya las imágenes de los santos, sino la filosofía, en aquel tiempo aún no separada de la ciencia, y las artes. Son estos los caminos que elevarán al hombre a la altura de los ángeles, a la altura de los dioses y semidioses. Este libro se encuentra en el origen del Renacimiento, el primer despertar de la consciencia humana después del largo adormecimiento que significó la Edad Media. Por ello hemos elegido el nombre de Asklepios para presentar los trabajos de nuestros autores, porque creemos firmemente que aquello nos acercará a la naturaleza de los dioses, entendiendo esto como metáfora, o tal vez, sin atrevernos a confesarlo, creyéndolo literalmente y a pies juntillas. Así pues dejamos con ustedes a la nueva revista Asklepios.

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