Lun. Nov 11th, 2019

Asklepios

Revista de crítica y cultura

Algunas palabras sobre los misterios de la Eleusis judía.

2 min read

La Eleusis de los judíos, la Belén de Judea, la cobijadora de cierto grupo de profetas bardos del siglo 300 después de cristo. La Belén más profunda, la subterránea, La Oculta, la Belén ya purgada de la memoria de sus falsos emisarios del Más Allá. La Belén de piedra que duerme en los pliegues más telarácnidos del Ojo de la Raza Elohim. Portadora de la doble espiral de la pararráyica Ser-Pi-Ente-Logos (la serpiente Logos), Cataclismo del corazón de judea, La Divinizadora Levadura del Ánima Clamando En Su Grieta Honda y Madura.

En la noche de plena luna roja, cuando suenan sobre los techos las panderetas hidrofónicas (sus sonidos tántricos llegan a la zona agua del alma de los que VEN); cuando veinte mujeres salen de las arcas de palo adosadas a cierta roca, en cierto monte de espinos, y abren los umbrales de debajo de la tierra, cantando Abra lo que abra/ Conduce Tu Vida a los reinos de abajo/ Y Escucha el Sentido.

Profetas bardos se cubren de ojos, y el Ojo les ciega. No ven más que locura. Por esto, desde la Oscuridad de sus mentes, se abandonan… en la sola dirección de la Mente. Ella, MenteYah, les toma el organismo mágico con fuerza. Les quita la ropa y les cubre la piel de escamas volcánicas, de ese color que es del arcoiris. Los demás, en su mayoría mujeres, se integran gozosas, portando las cruces de la falsa profecía. Las cruces son quemadas en el vientre supralunar de ellas. Todo el rito consiste en poder tocar con valor sobrehumano lo más traumático del Nacimiento. En todo nacimiento hay un gemelo sanguinario que acecha la Conciencia , explicaron ellos, (y aún hoy los descendientes de esos ritualistas, lo repiten como verdad).

Belén, Oh Belén, qué has hecho con el manto negro de la Luz Primera?? Cuánto tiempo más subirás, con tu ignorar la Tierra, la superficie de estos ríos, tan pesados de Renacimientos y Suplantaciones??… Comerás así tu perdón con esas manos tan retorcidas?? Qué Destino te ahorrará el cese de tu último amanecer, Ciudad de carne y cuchillo carnicero??

Hoy puedo decir, al fin, con descarado hartazgo: Te desprecio!!!

Agregar un comentario

Su dirección de correo no se hará público. Los campos requeridos están marcados *